10/05/2007

La Web

“Yo preveo un Sistema de Información Universal (SIU), el cual dará acceso a cada persona, en cualquier momento, a los contenidos de cualquier libro que se haya publicado, o de cualquier revista o dato. El SIU tendrá mini-terminales computarizadas individuales, puntos de control central para el flujo de informaciones, y canales de comunicación que incorporan miles de comunicaciones artificiales desde satélites, cables y líneas láser. Aún la implementación parcial del SIU afectará profundamente a cada persona, sus actividades recreativas, y sus desarrollos intelectual y artístico. …Pero el verdadero rol histórico del SIU será romper las barreras para el intercambio de informaciones entre naciones y pueblos.” (Saturday Review/World, 24 de Agosto de 1974, citado en The human rights movement, 1969-1979, traducción de YEL)

"I foresee a universal information system (UIS), which will give everyone access at any given moment to the contents of any book that has ever been published or any magazine or any fact. The UIS will have individual miniature-computer terminals, central control points for the flood of information, and communication channels incorporating thousands of artificial communications from satellites, cables, and laser lines. Even the partial realization of the UIS will profoundly affect every person, his leisure activities, and his intellectual and artistic development. …But the true historic role of the UIS will be to break down the barriers to the exchange of information among countries and people." (Saturday Review/World, August 24 1974, cited in
The human rights movement, 1969-1979)

Andrei Sakharov, eminente físico nuclear soviético, Premio Nobel de la Paz 1975


Lúcidas palabras proféticas concebidas en la mente privilegiada de un hombre sabio.

Todavía no hemos llegado allí, pero estamos en buen camino, a pasos firmes y seguros…

Con la locura de las celebraciones de la llegada del tercer milenio de la era cristiana, que de forma desafiante a toda corrección aritmética fue celebrada con el arribo del 2000, diversas listas de hechos y personajes significativos del pasado milenio fueron compiladas y publicadas. En una de ellas, seleccionada por el canal de televisión por cables A&E, el alemán Johannes Gutenberg encabezó
la lista de las personas más influyentes del segundo milenio por su invención de la imprenta, herramienta que revolucionó y multiplicó la difusión de los conocimientos, ideas y registros humanos. El calibre de las otras luminarias en la lista hace parecer inicialmente sorpresiva la selección, pero en una segunda reflexión la decisión toma bastante sentido: Varios eventos capitales ulteriores de la historia recibieron impulsos decisivos del invento de Gutenberg: el Renacimiento, la Reforma Protestante, y la posterior Revolución Científica.

Nosotros, los humanos del final del siglo XX y del siglo XXI, somos extremadamente afortunados por vivir en una era revolucionaria de similar relevancia. La World Wide Web (WWW) o simplemente la Web, disponible al público partir de 1993, ha revolucionado otra vez totalmente el almacenamiento, difusión y acceso de la información y el conocimiento. El hombre responsable de su concepción inicial, el humilde y modesto británico Tim Berners-Lee, merece ir a la historia como lo hizo Gutenberg. Que no vaya a pasar olvidado como el incógnito inventor de la rueda.

Los jóvenes que nunca conocieron el mundo sin la Web quizás no logren captar la magnitud de dicho invento en su auténtica dimensión. Solo pocos años antes de que fuera disponible la Web, cuando preparaba un proyecto para mi tesis de grado universitario, para acceder a un viejo y oscuro artículo que salió publicado en
Commnications of the ACM en 1966, no tuve más remedio que llamar por teléfono a un amigo en Nueva York para que lo buscara en la biblioteca pública de esa ciudad, lo fotocopiara y me lo remitiera a Santo Domingo por el correo aéreo (el “low-tech mail” que usábamos antes y hoy está moribundo, aunque todavía vigente). Tiempo total: unas dos o tres semanas, por los retrasos del correo. Con un servicio postal óptimo: cinco o seis días. Hoy día con unos simples pulsazos de teclas y ratón (mouse), sentado frente a una pantalla de computadora, puedo tranquilamente acceder a ese artículo y no me tomaría más que 5-10 minutos encontrarlo. Ni hablar de que google, wikipedia y todos sus parientes eran todavía solo sueños remotos de algunos.

Desde hace varios años, cuando navego por la Web me maravillo de todos los conocimientos que se puede adquirir allí, de google, de Wikipedia, de los grandes libros de la humanidad disponibles gratuitamente (
La Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, Great Books Index - hay muchos otros portales). Me entero y me sorprendo de lo que está sucediendo con la tecnología y las ciencias. La neurociencia, la biogenética, la psicología evolucionista, la sociobiología, etc., etc. Nada de que sea un experto en ellas, solo un simple curioso que desea conocer y aprender un poco. O repaso y aprendo más sobre la historia. Trato de entender la filosofía. Y la economía…

Recientemente he caído víctima de una adicción: Youtube. Allí he descubierto una masa de joyas de videos de legendarios intérpretes de música clásica de décadas pasadas (Arrau, Rubinstein, Richter, Horowitz, Heifetz, Menuhin, Furtwangler, Karayan,…), o de mi cantante preferida Nana Mouskouri, o de Ennio Morricone, o Aznavour. Nunca me imaginé que iba a poder tener disponible instantáneamente tantas joyas para mi deleite (entiendo el terreno gris que pueda existir allí con respecto al derecho del autor. Es un tema que con seguridad eventualmente va a ser solucionado para el beneficio de todas las partes).

Seis años atrás, el 23 de Julio del 2001, escribí y envié un mensaje electrónico a mis amigos que contenía el siguiente párrafo:

“Con la llegada del Internet y la WWW realmente se ha dado inicio a la verdadera democratización de los conocimientos y la cultura. Toda esa masa de informaciones, la mayoría gratuita, está allí, lista para el consumo de los que tengan acceso al Internet. Solo falta que se difunda, abarate y popularice dicho acceso. Cuando eso ocurra, la ventaja ya no será de quienes tengan mayores recursos económicos para comprar los libros, videos, discos, enciclopedias, etc., etc., sino de quienes sean más curiosos y tengan mayores habilidades para buscar y asimilar las informaciones.”

Depende de todos nosotros, de cada uno de ustedes amigos lectores. Pueden decidir pasarlo por alto, no aprovecharlo y quizás nada suceda. Pero también tienen la posibilidad de abrir sus apetitos y ayudar a sus hijos (si tienen), y a otros, a hacer lo mismo para que devoren, absorban y experimenten con sus mentes y sentidos toda esa masa disponible de conocimientos y cultura, legados maravillosos de nuestra humanidad.

Abrazos.

P.D.: Listo abajo dos interesantes artículos sobre la utilización de la Web:

Del blog
my 2-k cents: Las 5 herramientas básicas para un profesional en la era 2.0
Del blog
mi.cro.bio: Ciencia en la era 2.0

Gráfica: Map or Globe World Wide Web
Fuente: ©
John Vernon Dreamstime.com

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9/30/2007

La Confianza

Con las noticias que recibimos constantemente, un aspecto que mueve a preocupación es la pérdida de la confianza en los humanos que, en forma general, uno va sufriendo día a día. ¿Alguna vez se han puesto a pensar en el papel fundamental que desempeña la CONFIANZA en las relaciones humanas y la sociedad en general? Ciertamente entiendo que sin la confianza todo el funcionamiento de la sociedad humana, tal como la conocemos, tropezaría con grandes dificultades.

Situaciones diarias muy simples, que uno ni siquiera se da cuenta, requieren de una gran dosis de confianza en los demás seres humanos:

1) Un peatón que cruza una calle pasando frente a vehículos parados en un semáforo en rojo, simplemente está confiando en que los conductores de vehículos son los suficientemente sensatos y civilizados como para respetar los semáforos. Esos peatones están de alguna manera confiando la seguridad de su vida en esos los conductores. De no poder sentir (en mayor o menor grado) esa confianza, nunca se atreverían los peatones a cruzar las calles.

2) Cuando uno está en una barbería o peluquería, a merced de las tijeras en manos de los peluqueros, ¿no está uno confiando su integridad física en la habilidad y hasta la sanidad de esas personas? ¿Qué va uno a hacer, si no es tener esa confianza? ¿Convertirse uno en su propio peluquero?

3) Cuando uno va a comer en un restaurante, uno prácticamente está confiando su salud y - por qué no - hasta su vida misma, en la honestidad y buena fe de los cocineros que uno ni siquiera conoce. Similarmente, cuando uno se toma un refresco embotellado, no hay nada que nos asegure que el líquido que uno va a consumir no esté contaminado o hasta envenenado. Uno simplemente confía en el control de calidad de los fabricantes. Pero, ¿qué otra posibilidad existe si no es así? ¿Ponerse uno a realizar un análisis químico antes de tomarse cada botella de refresco?

Así, en nuestro diario vivir, depositamos nuestra confianza en la buena fe y decencia de otras personas y, recíprocamente, esas mismas personas u otras también confían en nosotros. Algunos habrán tenido la fortuna de encontrarse con personas en las que ustedes pueden tener siempre la confianza absolutamente en un 100%. Personas sobre las que están seguros de que lo que les dicen es cierto, o si les prometen algo es porque van a cumplirlo, o por lo menos harán el 100% de su esfuerzo por lograrlo. Por otra parte, ¡cuán triste y penoso es cuando la confianza que depositamos en otras personas es traicionada! Los ejemplos abundan, desde empleados que engañan o roban a sus patrones y viceversa; empresas que engañan a sus clientes (y también viceversa); hasta personas que traicionan la fidelidad de sus parejas.

A mí lo que motivó a escribir y compartir estas divagaciones es la tristeza que me invade saber que la sociedad actual impone muchas veces que desconfiemos, en primera instancia, de los demás hasta que nos demuestren que sean confiables. Es penoso, por cuanto siempre he tenido (o por lo menos he querido tener) la confianza en la decencia y honestidad innata de los humanos. Pero la realidad actual puede ser que sea otra, y uno tiene que adaptarse a ella. Simplemente pienso que uno debe poner de su parte, y contribuir en su ámbito, no importa cuan limitado o pequeño sea, a que la confianza sea mantenida o restaurada. ¿De qué manera? Asegurándose de que nunca le falle a la confianza que las demás personas depositen en uno.

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El texto anterior lo escribí y lo compartí mediante mensaje electrónico hace poco más de seis años (3/Jul/2001). Me pareció pertinente rescatarlo. Y para añadir un tono más jocoso a un tema, de por sí serio, que fue tratado con un estilo quizás demasiado severo, agrego el siguiente párrafo de reflexión:

En última instancia la supervivencia de la especie humana confrontaría realmente serias “dificultades técnicas” de no ser viable la confianza entre los humanos. ¿Cómo procrearíamos los hijos si no se pudiera confiar en que nuestra pareja esté libre de, por ejemplo, HIV? Porque como las personas no tienen los ojos puestos en sus parejas todo el tiempo, no hay garantía absoluta de que no hayan tenido una aventurita por allí y hayan recibido ese virus de regalito. Bueno, pero aún en ese caso extremo todavía no todo está perdido – gracias a la ingeniosidad humana y los avances de la ciencia: Podemos recurrir a la inseminación artificial, fertilización in Vitro, etc., etc. Claro, asegurándonos de que podamos crear procedimientos que nos permitan confiar en que las “materias primas” utilizadas por los laboratorios y clínicas provengan efectivamente de las parejas interesadas. Aahhhhh esperen un momentito, que por poco se me olvida: Y que también podamos confiar en que hayan esterilizado bien los recipientes e instrumentos que vayan a utilizar, etc., etc.,...., etc. (creo que sería una lista cuasi infinita de etcéteras) :-)

Abrazos.

Foto: FreeDigitalPhotos.net

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8/09/2007

Farewell Baiji - Adiós Baiji

Baiji ha fallecido. ¡Waoo! Vaya, eso sí suena depresivo. Bueno, pero ¿quién murió, quién era ese Baiji? No, pero no vayan a pensar mal, Baiji no es el nombre de algún infante gracioso, con una vida llena de energía y alegría, tristemente tronchada a destiempo. Tampoco es la mascota amorosa y querida de algún gentil humano. Ni es un pariente moderno de Rintintín o Lassie…Nada de eso…

Ayer miércoles 8 de Agosto del 2007 fue declarado "casi oficialmente" extinguido Baiji, el magnífico delfín de agua dulce, el denominado delfín de río chino (Lipotes vexillifer) que habitaba en el gran río Yantsé de China. Léanlo bien: EXTINGUIDA la especie completa. Jamás, nunca más será avistada de nuevo en la faz de la Tierra (a menos que la biogenética pueda lograr ese “milagro” en el futuro).

Conocido como la “Diosa del Yantsé”, respetado y venerado durante gran parte de la historia de China casi como una deidad, todo terminó cuando llegó la revolución cultural de Mao que terminó con esa veneración y permitió su caza. Para rematarlo, la rápida industrialización de las décadas recientes, con el incremento de la polución y el tránsito naval por el Yantsé, más la reciente construcción de la presa de las Tres Gargantas, han terminado definitivamente por extinguirlo.

Cuando originalmente leí en MSN la noticia esta mañana, claro que le presté la debida atención y remití la noticia a algunos amigos, pero no pensé mucho más en ello. En la tarde, sin embargo, mientras transitaba y reflexionaba en mi vehículo tras el almuerzo, me llegó un “flash back” y la noticia de la extinción se entremezcló en mi mente con una conmovedora escena de la película “Children of Men”, la excelente obra futurista del mejicano Alfonso Cuarón del año 2006, que describo a continuación:

En medio de ráfagas de tiros, heridas, sangres, una lucha sin cuartel entre dos bandas opuestas, sale la joven madre con su bebé milagroso, ambos objetos de la disputa. Las armas pausan, las balas descansan y todos se aquietan. La madre y el bebé transitan en medio de esos guerreros sin ser molestados, cual si estuvieran atravesando el Mar Rojo a la manera como Moisés guiara a su pueblo hace milenios. Los soldados y otros atrapados en la violencia están todos inertes. Por simple incredulidad y asombro, pero, y sobre todo, también por el mayor respeto a la esperanza de la continuidad de la vida de la especie humana, representada en ese el primer bebé concebido en el mundo en 18 años, en medio de una humanidad estéril que inquietantemente se aproximaba a su extinción. Algunos piensan en un milagro divino y agradecen a Dios. Otros quizás no. Todos sí estaban de acuerdo que había que salvar a la especie humana de su extinción.

En ese momento de meditación sí la sentí profundamente la noticia de la extinción de Baiji. La desaparición definitiva de una especie es una verdadera tragedia, un suceso profundamente triste.

Que conste que yo realmente quisiera y me alegraría que se extinguieran todas las cucarachas, los mosquitos, las moscas, las pulgas y todos esos insectos de plagas, etc., etc., esos animales que causan daños a los humanos. Pero - he ahí la cuestión - también sé que su desaparición pudiera causar una serie de peligrosos trastornos al equilibrio del ecosistema.

Y, aún cuando no disturbe gravemente el ecosistema, la desaparición definitiva de una especie animal altamente evolucionada, con una historia evolutiva de millones de años, es algo que me entristece y debería entristecer a todos los humanos.

Más aún en este caso particular. Fíjense en estos datos trágicos: es la primera vez en 50 años que una especie de vertebrados de tamaño mayor (podían alcanzar hasta 8 pies de longitud y ¼ de tonelada de peso) es extinguida por actividades humanas. Desde el año 1500 D.C., es solo la cuarta ocasión en que una rama completa de evolución de mamíferos desaparece de la Tierra.

Los delfines Baiji pertenecían a una familia de mamíferos que se separaron de los otros mamíferos marinos (ballenas, delfines marinos, marsopas, etc.) hace unos 20-40 millones de años. Migraron del océano Pacífico al río Yantsé hace unos 20 millones de años. Podían vivir en estado salvaje hasta alrededor de 24 años y alcanzar una velocidad de hasta 65 km/h. Hace tan solo unos 50 años su población era todavía estimada en 6000. A partir de ahí el rápido camino a su extinción fue imparable. En Septiembre del 2004 fue avistado por última vez y ya para el 13 de Diciembre del 2006 la especie fue declarada como funcionalmente extinguida. Una expedición reciente de búsqueda no pudo encontrar ningún rastro y se estima que aún cuando queden algunos ejemplares vivos, no hay cantidad suficiente para garantizar la supervivencia de la especie.

La especie humana ha perdido a un compañero de viaje. Los animales son seres que comparten con nosotros, los humanos, el tránsito de nuestras vidas en la Tierra. Sería demasiado triste que por motivos del progreso humano las especies desaparezcan una tras otras. No es una prédica sentimentalista. Ni “New Age”, “Green”, tipo políticamente correcto, etc., etc. Nada de eso. Es mucho más simple: ¿Se imaginan cuán solitaria estaría la humanidad si no existieran las otras especies animales?

En el pasado he leído en algunas fuentes autorizadas que cuestionan, por ejemplo, la racionalidad y la inteligencia de dispensar todos esos fondos en salvar algunas especies amenazadas y abogan por permitir su “extinción con dignidad”. Los osos pandas, por ejemplo. También están otros filósofos utilitaristas radicales que cuestionan la racionalidad de gastar una fortuna en mantener vivo a un familiar senil, cuando con esa misma cantidad de dinero se pudiera salvar 100 o 1000 vidas en, por ejemplo, África. Otros, en un terreno diferente, que se pronuncian en contra de encerrar, con propósito de conservación y/o restauración, las delicadas obras maestras universales de pintura, escultura y arquitectura, para permitir que la generación actual las disfrute, aceptando que esas obras tienen igualmente una “vida útil” no eterna y permitir su desaparición definitiva. En esta ocasión me voy a permitir “apagar” el hemisferio izquierdo de mi celebro (el lado racional) para ir directamente al hemisferio derecho: Como que yo no siento que nada de eso es compatible con mi naturaleza humana.

Más informaciones en español:

http://noticias.latam.msn.com/mundo/articulo.aspx?cp-documentid=5261890
http://es.wikipedia.org/wiki/Baiji

En inglés:

http://www.guardian.co.uk/environment/2007/aug/08/endangeredspecies.conservation
http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/6935343.stm
http://en.wikipedia.org/wiki/Baiji
http://www.baiji.org/media.html
http://www.newscientist.com/article/dn12434-yangtze-river-dolphin-is-almost-certainly-extinct.html
http://www.sciam.com/article.cfm?articleID=4244C25C-E7F2-99DF-3C171A5D4B9B4439&chanID=sa007
http://dsc.discovery.com/news/2007/08/08/dolphin_ani.html?category=animals&guid=20070808130030

Abrazos.

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