10/26/2005

De la crianza

Actualmente terminé "Cómo criar a los varones" del Dr. James Dobson. El libro aborda la masculinidad en su estructura natural y diferente a la femineidad; explica las razones físicas, fisiológicas y los roles de cada sexualidad, interacción, etc. Y ojo, no es tan llano como todo lo que he leido hasta ahora.

Me gusta el hecho de que es práctico, compacto y al tiempo es contundente en sus respuestas. Me gusta el que las respuestas sean universales y que sean las que precisamente calman muchas de mis preguntas, como las de la homosexualidad o desviaciones sexuales. Me encanta el hecho de que lo que expone al respecto no sea ambivalente. No quiero pecar de absolutista y sé que me maltratarán en su crítica, pero la gama de amigos y conocidos homosexuales que tengo, de alguna u otra manera cumplen ciertas premisas que los confunden en su sexualidad, por lo que estoy de acuerdo con el autor respecto al rol de los padres en la orientación sexual de los hijos.

Una anécdota: Recuerdo que siendo una adolescente muy joven, cuando no me interesaban las andanzas amorosas, un compañero de natación a quien rechacé en sus enamoramientos, me dijo que si yo era nadadora y asistía a un colegio de hembras tenía la fórmula segura para terminar siendo lesbiana. Nunca me había cuestionado mi sexualidad hasta este suceso en mis trece años y recuerdo que estuve bastante preocupada dándole mucho tiempo al pensamiento probable de si a mí me podría gustar el sexo femenino. Hasta me quedaba observando a mis amigas y analizaba infinitamente mi comportamiento cuando estaba entre ellas. GRACIAS AL CIELO POR MI MADRE que de alguna misteriosa manera se dió cuenta de que algo me preocupaba y utilizando un método que todavía no manejo, me sacó aquello de la cabeza ni siquiera recuerdo cómo. Sé que no necesité besarme con nadie (ni muchacho ni muchacha), ni incurrir a experimentaciones de ningún tipo, ni siquiera creo que me seguí preguntando nada de identificación sexual para percatarme de mi inclinación sexual natural. La verdad era que yo no sentía necesidad de acercarme todavía a nadie, aunque también he de confesar que me gustaban como 3 muchachos al mismo tiempo y sudaba si se me acercaban esos 3; a los cuales, con esa misma timidez, los rechazaba sin querer. Uno de ellos, primo de mi mejor amiga, se fue a vivir a Londres y fue cuando mi amiga me contó que yo había sido su amor imposible y que su entonces novia en Londres era igualita a mí (ay, si lo hubiéramos sabido...jejeje). No necesité tener un novio hasta que me cortejaron de una manera que me enamoró por primera vez y tuve mi primer novio. Entonces tenía 19 años y terminaba mi carrera universitaria. Tuvimos nuestro largo tiempo de cortejo (muy largo, como un año y medio) y 4 años de noviazgo y recuerdo que fue una experiencia tan inocente como si ambos hubiésemos tenido 13. Así que creo firmemente que los padres sí tienen que ver en la formación sexual de sus hijos. El panorama a mis 13 era tan complicado como la mayoría de los adolescentes, mis padres estaban recien divorciados, mi madre hacía el rol de padre y madre, se pasaba el día fuera de casa, etc. por lo que naturalmente yo pude haber buscado el refugio masculino que me faltaba en brazos de cualquiera de los enamorados que tuve. Pero no sucedió así gracias a la guía de mami.

Uno de los libros más precisos que me he leido en mi corta vida de madre. Puesto en práctica, no deja lugar a dudas que el escritor tiene las mejores intenciones para con la familia y que es muy realista abordando los problemas actuales. Para mayor información sobre el autor: http://www.family.org

Ahora voy comprar su otro libro: "Cómo criar a hijos de voluntad firme"

¡Animo diletantes!